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El
día 10 de Febrero un pequeño grupo perteneciente a ASPM y nuestros
guías iniciamos una andadura por la ciudad de Toledo. Hay que
decir que nos acompaño el tiempo y el ambiente. Hizo sol, no
hacía frío, y por extraño que parezca tampoco había excesiva
gente visitando esta ciudad.
Salimos
en el Ave, y en media hora llegamos a su bellísima estación
de estilo neomudéjar. Desde ahí cogimos un autobús que nos acercó
al casco histórico. Intentado rememorar las tradiciones antiguas,
entremos por la Puerta Principal de la ciudad. Ante Luis, nuestro
guía, nos explicó el significado de los escudos y blasones que
la adornaban y el papel del guardián que ostentaba el Arcángel
San Miguel, situado encima de la Puerta de la Bisagra la puerta
principal y la entrada a la gran Ciudad.
Partiendo
de ahí, nos fuimos a conocer las otras dos puertas que llevaban
a lo diferentes barrios: cristiano, árabe y judío. La perta
cristiana, conocida por la del sol y la luna, ostenta un curioso
adorno en forma de circulo, que enmarca un triangulo en el que
están representados los tres mundos: el material, el astral
(donde está el sol y la luna) y el espiritual.
Y
luego conocimos la Puerta de Valmardon o Puerta del Cristo del
camino Árabe y por último la que daba entrada a la Judería.
El
siguiente paso fue visitar una Forja donde las espadas se elaboraban
como antaño, con fuego, golpe de martillo, etc. Como se elaboraban
luego las empuñaduras, que curiosamente son de madera forrada
de cuero y de alambre metálico. ¿Por qué madera¿ Sencillamente
si fueran de metal al golpear con ella la vibración se transmite
a la mano y al brazo, lo cual resulta muy doloroso y con riesgo
hasta de fracturas. Se nos ofreció la oportunidad de comprarnos
alguna de estas piezas únicas, y hubo quien lo hizo.
Seguidamente
visitamos las Catedral, un edificio hermosísimo, y se nos habló
de la geometría sagrada, la Cábala y el significado de los números.
Una visión muy interesante de un templo que si sabemos leer
las señales, nos cuenta la historia de sus constructores. La
Catedral está construida encima de un dolmen Prehistórico.
Paradita
para comer, lo cual hicimos a un muy buen precio y bastante
bien.
Después de comer, visita obligada a la Sinagoga de la Virgen
Blanca, no debemos olvidar que la judería Toledana jugó un papel
muy importante en la historia de esta ciudad.
Y
ahora la arte más divertida del día, al aire libre y en un Parque,
Luis - nuestro encantador guía- nos enseñó eso sí con espadas
de madera, los golpes básicos que en la Edad media se daban
para desarmar o vencer al enemigo. Hombro, Garganta y por debajo
del faldellín de cota de malla.
Ahí
nos embarcamos todos a hacer de Cruzados patosos, incluso la
Presi y servidora. Nos lo pasamos genial, nos reímos lo que
quisimos y casi todos nos atrevimos.
Y
por último, visitamos una exposición extraordinaria sobre la
historia de Toledo. A destacar la maqueta de la maquinaria que
se utilizaba para subir el agua desde el río. La utilización
de los espejos para crear ilusiones ópticas.
Y
de ahí, partimos todos impregnados de historias mitológicas
sobre Hércules, sobre la mesa de Salomón y los Reyes Visigodos.
Tradiciones y Leyendas que, por un día, nos llevaron a una ciudad
mágica considerada patrimonio de la humanidad. Y volvimos a
Madrid, cansados pero muy felices.
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