|
Creo
que esta pregunta no por muchas veces contestada, ha tenido
una respuesta completa y cerrada. Hablaré desde mi perspectiva,
desde mi propia experiencia y lo que creo más importante desde
mi manera de vivir y sentir la meditación.
Meditar
es vivir. Vivir plenamente el momento presente "el aquí y el
ahora", eso siento que es meditar. Desde luego meditar no es
alienarme de mi vida durante una hora, o el tiempo que dure
mi meditación, meditar no es escapar de nada. Meditar es conectar
con todas las partes de mi ser: con mi cuerpo físico para que
amplié sus sensaciones, con mi inconsciente lleno de mensajes
para mi vida diaria, y al cual no suelo escuchar, meditar es
conectar con mi parte espiritual llena de retos por vivir y
aprender. Meditar en definitiva "es vivir".
La
meditación como cualquier camino se recorre con un primer paso,
ese primer paso suele ser el más difícil, ese primer paso es
"ganar un tiempo para nosotros", ganar un tiempo para dedicárnoslo
a nosotros mismo , a escucharnos. En una sociedad como la actual
en la cual todo es automático e instantáneo, ganar un espacio
para nosotros y darnos el tiempo suficiente para que la meditación
surja efecto se antoja complicado. Los resultados deben obtenerse
rápidamente, sino es de esta forma nos parecerá una perdida
de tiempo. Ante este planteamiento siempre comento que meditar
es como ejercitar un músculo, necesitamos tiempo y esfuerzo
para que nuestro músculo de la meditación comience a estar a
pleno rendimiento. Os propongo una fácil solución para esto,
crear grupos de meditación, donde todos los participantes se
animen a asistir a las sesiones, y comenzar a eliminar de nosotros
una rutina de "bueno hoy no he podido meditar porque no he tenido
tiempo pero mañana lo intentare", recordar meditar es el aquí
y el ahora, mañana será otra cosa.
Una
vez que hemos dado ese primer paso y conseguimos "ganar nuestro
espacio - tiempo" para meditar, surge una de esas verdades de
la meditación que tanto daño hacen a todas las personas que
se acercan a la meditación, la frase en cuestión es "y ahora
al meditar dejas la mente en blanco". Entiendo que cualquier
persona que intentará poner su mente en blanco para meditar
no lo habrá conseguido y habrá llegado a la conclusión de que
eso de meditar debe ser para grandes iluminados. "La mente en
blanco", yo llamo a esta frase una de las grandes mentiras de
la meditación, mantener la mente en blanco, pienso que solamente
es posible para los muertos, y tal vez ni para ellos, y meditar
hemos dicho que es vivir. Cambiemos esa frase por centrar nuestra
mente por ejemplo en la respiración, de esta forma tan sencilla
nuestra mente continuará presente y activa en algo vital,
y permitiremos a nuestra Mente aparecer, Mente con mayúscula,
la Mente que nos conecta con nuestra parte trascendente aquella
Mente que a diario está escondida por el sin fin de pensamientos
ruidosos de nuestra mente, mente con minúscula, y que nos hace
perder gran cantidad de energía y efectividad en nuestras acciones
y pensamientos.
Creo
que es una experiencia muy común, que en nuestras primeras meditaciones
nos ataquen una cantidad insospecha de picores. ¿Quién no ha
sentido ese insoportable picor de cara, la primera vez que intento
meditar?. Como buenos alumnos que somos no nos rascamos, sufrimos
en silencio ese picor, estamos meditando y uno no se puede mover.
La conclusión de esto es que nos perdimos la meditación, estuvimos
preocupados más del picores que de meditar, y sobre todo la
experiencia fue un poco o muy desagradable. Por favor si algo
pica mientas meditan arránquense, soluciónenlo y continúen meditando,
no se lo pierdan por un picor que se soluciona con un leve movimiento
de mano, recuerden que ya no es tiempo de sufrir, es tiempo
de disfrutar, incluso meditando. Lo interesante de estos picores
que aparecen, es que ya hemos comenzado a trabajar con la meditación,
estos picores están muchas veces en nuestro cuerpo en nuestra
vida diaria, son posibles bloqueos de energía, pero normalmente
no notamos ni siquiera los sentimos, sentirlos nos permite comenzar
a percibir que la energía de nuestro cuerpo comienza a circular
mejor por todo nuestro organismo.
Otra
de las grande cuestiones de la meditación es ¿y sobre que medito?.
La respuesta más común "sobre lo que surja". Normalmente lo
que surge, son los problemas cotidianos y entonces es cuando
nuestra mente ,con minúscula, coge las riendas de la meditación
y aprovecha para desgastar toda nuestra energía en miles y miles
de pensamientos que nos agotan y no nos llevan a ningún sitio,
más que a dar vueltas y vueltas sobre algo, sin ni siquiera
atisbar una solución. ¿Y sobre que medito?, pienso que lo más
conveniente al principio es realizar meditaciones guiadas, que
nos permitan ir conociendo nuestra facilidad para la meditación
y nos vayan acercando a nuestros primeros contactos con nuestro
inconsciente, que a través de imágenes o sensaciones va a comenzar
a comunicarse con nuestra parte consciente. Debemos conocer
en ese punto que las imágenes o sensaciones que nuestro inconsciente
nos trasmite son un mensaje para nosotros y que nosotros somos
los más adecuados para interpretarlos.
Una
vez pasadas todas estas "maravillosas experiencias" que rodean
a la meditación y una vez realizadas unas cuantas meditaciones
con éxito, deberíamos no caer en lo fenoménico, en la convicción
de lo bien que lo hacemos y las increíbles experiencias que
tenemos. Deberíamos comprende que si realmente la meditación
esta haciendo su función nuestra vida debe verse afectada, afectada
claramente para mejor, sino hay cambio la meditación no está
siendo realizada con todo su potencial. Meditar nos debe servir
para crecer como seres humano.
Espero
y deseo que este artículo lleno de pequeñas recetas sirva para
todo aquel que desee iniciar o continuar por el camino de la
meditación, es decir por el camino de la vida.
|