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El
estrés IV.
Otros
modelos de gestión del tiempo.
La
historia de mi amigo Luis en Bolivia.
Vives
con un modelo de trabajo en el que realizas varias actividades
al mismo tiempo. Tantas son, que estás siempre embarcado
en nuevos proyectos. Tienes varias reuniones el mismo día,
con distinta gente, con distintas expectativas, con distintos
objetivos y con distintos resultados.
Tu
forma de trabajar hace que siempres estés pendiente de
algo. Siempre tienes una tarea inacabada.
La
satisfacción que podrías tener por haber terminado
un trabajo bien hecho se diluye en los miles de objetivos que
todavía te quedan por realizar. El fin de una tarea se
entremezcla sin separación con el desarrollo de otras
tareas y el inicio de otras nuevas. No tienes descanso. No tienes
tiempo y aunque lo tuvieses, también lo llenarías.
Esa forma de trabajar es un caos. No conoces el auténtico
descanso, tu vida es un trabajo sin fín.
Los
objetivos que hace que un año eran importantes y que
te quitaban el sueño, ya están logrados, pero
han sido sustituidos por otros igual de importantes que ahora
te impiden ir de vacaciones. Es lógico que vivas estresado.
Te
pasas el día pendiente de un resultado, y mañana
de otro, y pasado mañana de otro.
Te
pregunto ahora por la calidad de tus trabajos.
Y
es que "el cazador que persigue dos conejos no atrapa ninguno".
Dice un provervio chino.
Te
pondré un ejemplo de lo que se hace en sociedades y culturas
tradicionales.
Un
amigo, Luis, informático de profesión y egiptólogo
de pasión, me contaba sus experiencias en un poblado
indígena en lo más profundo de Bolivía,
allí con los chamanes.
Le
contaban que todos son ciclos. Desde el ciclo mayor formado
por la propia sucesión de la vida y la muerte, hasta
todos los ciclos que la vida nos depara y que nos permiten ir
viviendo y creciendo.
Pero
los ciclos para perfeccionalos, hay que cerrarlos. Nadie puede
dejar nada pendiente. No pueden quedar cosas por hacer.
Me
contaba la historia de cómo el jefe de la aldea desapareció
durante varios días y cuando volvío, explicó
que había tenido el sentimiento de ir a abrazar a un
amigo que vivía muy lejos y tal cual lo sintió,
se puso en camino para ir a verle. Dejarlo "para mañana"
no era una opción. Así que se fue abrazó
a su amigo y volvió a su tribu.
Para
la mentalidad de un occidental, que el jefe de la aldea desaparezca
puede ser curioso y hasta molesto. Cuántas cosas no quedarían
por hacer si aquí faltase un alcalde (o cuantas cosas
se harían).
Pero
desde una perspectiva más humanista, te das cuenta de
todo lo que significa. ¿Cuántas cosas no has dejado
de hacer para mañana, o para otro momento más
porpicio?. Y sobre todo ¿cuántas cosas deberías
haber hecho o dicho a la gente a la que querías y ahora
te arrepientes porque nunca las llevaste a cabo?.
Pues
así actuba el jefe de esa aldea. Sentía la necesidad
de ir a saludar a un amigo y lo hacía. Hacía caso
a un presentimiento, a su intuición. Nunca dejaba nada
pendiente.
Lo
mismo hacían con el trabajo. El trabajo era un aprndizaje
para la vida. Todas las tareas debian acabarse en el día.
Realizaban
todas las tareas que se llevan a cabo en una sociedad agrícola:
cultivan la tierra y planifican las cosechas.
Pero
en vez de intentar cultivar dos campos en sólo día,
y dejar esa actividad inacabada, cultiban sólo un campo
cada día. Así cada día cerraba esa actividad.
Si
sabian que el trabajo les iba a llevar muchas horas, se levantaban
de madrugada, hacían todo el trabajo necesario en equipo
y con el apoyo de la comunidad, pero conseguían acabar
es ese día.
Piensa
la sensación que queda al que trabaja así. Satisfacción
por un trabajo bien hecho y que puede abarcar sin dificultades.
Hacen
lo mismo que dicta toda la filosofía zen: atrapan el
presente. Viven en el presente. No en el pasado, ni en el futuro.
Viven el momento actual.
¿Te
acuerdas cuando me dijiste que se te escaba el tiempo?. Que
necesitabas diás de 30 horas y que aún así
los agotarias. Pues si vives el presente, el tiempo recupera
su valor, recupera su medida.
Si
comparamos este "modus operandi" con el existente
en occidente, donde el trabajo es planificado por objetivos,
con los que hasta el fin de trimestre o año, el trabajador
no es consciente de haber realizado su trabajo, la diferencia
es abismal.
Si
sabemos que la "sabia planificación" en una
empresa consiste además en añadir un 5% a los
objetivos del año pasado "y que se las apañen",
no dejo de asustarme al comparar uno y otro modo de organizar
el trabajo.
Lo
que sí veo claramente es quien saca lo mejor del ser
humano, y también lo mejor de su trabajo.
Y
si el trabajo es también un aprendizaje para la vida,
veremos de quién, (indios bolivianos) se aprende realmente
algo y dónde (occidente) se crean simplemente seres estresados.
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