- En una fiesta campera,
- para acabar bien el año,
- se sortearon favores,
- de cinco cabritos machos.
- Las cabras, desaforadas,
- no hacían más que dar saltos,
- alrededor de la urna,
- con los nombres de los
cabros.
- Había dos jovencitos.
- Otro con barba de mago.
- El cuarto, todo macizo.
- Y el quinto un desecho
largo.
- Abrían todas las cabras,
- las papeletas danzando.
- Hubo sonrisas y lágrimas,
- y hasta un mareo de un
macho.
- Madre mía de mi madre.
- Varias cabras exclamaron.
- En concreto, fueron tres,
- las que el rostro demudaron.
- Pues con letras bien claritas,
- vieron con gran desencanto,
- que les tocó la pedrea:
- El viejo cabrón pelado.
- Este sonreía ladino,
- agitando sus colgajos,
- mesando barba de chivo,
- con sus pezuñas de fauno.
- El viejo estaba contento.
- Le da igual qué le ha tocado.
- Con tal que le toquen bien,
- quien le toque le trae
al pairo.
|